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No
recuerdo muy bien a la pequeña Francisca, en cambio mi memoria
no puede olvidar los años al lado de José Masachs i Juvé,
y sus honrados ideales. Era una persona entregada al saber, procurando
siempre ayudar a sus amigos y viviendo para hacer más agradable
la vida de aquellos que le rodeaban. Pero el destino se lo llevó
de mi lado, y casi no me lo devuelve. Estalló la guerra y con ella
mi corazón. Para entonces (1935), le necesitaba como un hijo necesita
a un padre, por suerte, me indicó el camino a seguir y rezó
para que todo fuera bien. Pero su destino ya estaba escrito, era volver
a mi y a los míos. Volvió, pero ya no era el mismo. Sus
ojos no mentían, su rostro le delataba y su sonrisa estaba maltratada.
Reconstruyó nuestras veladas impregnadas de recuerdos. Su memoria
era infalible. El pasado le visitaba muy a menudo.Volvió y cambió
mi vida. Estaba lleno de energía, no de una energía alegre
y contagiosa, más bien se trataba de un impulso por construir algo
nuevo, por sentirse creador. Creó un camino para mi, me hizo participe
de su obra. Desde aquél día, supe lo que significaba para
él mi presencia. Realizó mi sueño, ser parte de un
gran proyecto y, al mismo tiempo, ser parte de él. Estoy hablando
del nacimiento de las Cavas Masachs y todo lo que ello va a representar
en mi futuro. un pasito atrás un poco más |